
Enciendo la televisión y me sorprende la propaganda. Es otra vez el nuncio del torneo de futbol. Se avecina una gran guerra en Sudamérica en la que todos nos encontramos inmersos, donde el Perú se a propuesto ganarla a pesar de no estar entre uno de los favoritos.
Muchos han quedado fuera de la lista de nuestros representantes por cuestión de desnivel de desempeño en el campo de batalla. Muchos otros de gran nivel y liderazgo fueron dados de baja por quedar heridos en los entrenamientos. Y por lo que hemos vivido últimamente se podría decir que nos encontramos equidistantes de nuestros adversarios
Salgo para la calle observo a mi alrededor, el gran momento se aproxima, voy contando los días y no soy el único hay muchos, demasiados diría yo que esperan con entusiasmo que empiece a girar la circunferencia. Puedo ver la algarabía de la gente, los preparativos, la compra de pasajes parala Argentinay las ventas de televisores por montón. El panel de la avenida principal vuelve a recordármelo esta muy cerca el torneo internacional de fútbol. Un niño de la calle sonríe ilusionado observando lo que antes leí yo y como él existen millones y millones de niños que comparten esa misma emoción.
Un sujeto se me aproxima lo noto algo cansado de tanta publicidad y diciendo comparte conmigo y con los demás: somos los mismos fracasados de siempre y que no he de alimentar falsas esperanzas. Yo solo atino a responder que son ejemplares guerreros que quieren dejar en alto a nuestra patria y demostrar su amor por la camiseta.
Todos quieren ver a su país triunfar, hay mucha expectativa, todos compartimos las ganas de celebrar una victoria y gritar un gol. Son once guerreros dentro de un campo de batalla sin olvidar su gran valentía y el amor por nuestra patria ya que forman parte de su artillería pesada.

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