domingo, 3 de julio de 2011

CINCO, CUATRO, TRES, DOS… ¡CORTE!




Van terminando las sesiones y con ellas las clases. Se conocieron nuevos compañeros y a la vez se hicieron grandes amigos. Parece que fue ayer cuando empezábamos las clases, el tiempo pasa volando y sigue siendo mi peor enemigo. No saben cuanto lo estoy odiando.
Aquí en el salón de clases más no solo se vivieron grandes momentos sino que también en mi memoria quedaran grabados en forma de recuerdos. Y hay quienes esperan con algarabía el último día como mi compañera Fanina que solo llega temprano en ocasiones donde solo hay alguna celebración por otro lado se encuentra mi compañero Darwin que mas rinde tomando “chelas” que en las propias calificaciones. Uno en el que no tengo la necesidad de usar metáforas para representarlo es el loco y estoy a la espera de la ocurrencia con la que me saldrá hoy. Si de nombrar a compañeros se trata hay quienes merecen ser mencionados como mi compañera de al lado que me deja encandilado y a quien le vendría bien el final de las clases ya que de tanto esfuerzo y sacrificio se hace acreedora de un merecido descanso.
Hay uno que otro compañero que cruzan miradas y hay quienes dicen que de vez en cuando aparece cupido, pero otras veces sin flechas en la espalda. Lo olvidaba también hay compañeros que hasta el momento no han cruzado ni palabras ni miradas debe ser por algunas rencillas por actividades pasadas.
Si bien hay muchas tensiones por los parciales no obstante las notas de estos es otra sensación que da mucho de que hablar, pero al término de estas todo vuelve a la normalidad. Muchos esperan ansiosos el fin de ciclo olvidando desde ya todo lo aprendido y muchos otros recordaran lo vivido en clases del profesor Cuadros donde no solo se aprendió a mejorar la redacción sino que también a debatir sobre temas actuales.

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