Hoy me he levantado muy temprano, mas temprano que otros días, son las siete y treinta y cinco de la mañana. Sí, es domingo ¿Y qué tienen de peculiar los domingos?
Pues se concentran a las nueve en la losa deportiva que se encuentra ubicada en el parque a la espalda de la escuela donde cursábamos secundaria, mis compañeros de la escuela y yo. De esas épocas en las que nos sentíamos en una etapa de incomprensión por la gente adulta, sí, la adolescencia, de eso ya no queda nada, pues esa es otra historia, volviendo a lo actual, al punto, nos reunimos para realizar un poco de deporte.
Hace mucho frío, pero se que dentro de poco se asomara el sol y será fuerte su calor, me alisto, me cambio mi atuendo de dormir, por el deportivo, me pongo la camiseta esa que lleva el numero 10 en la espalda con mi apellido en la parte superior, esa que me gane jugando un campeonato realizado en la escuela en la cual demostré mis grandes dotes de deportista, la conservo en mi vitrina de los recuerdos la acabo de recoger la guardo junto a mi medalla de oro ¿De oro? Oro artificial, pues en la escuela tremendo premio jamás se puede otorgar ya que no están en esas condiciones así un alumno merezca un gran reconocimiento no lo dan, me pongo mis tobilleras, mi short y mis goleadoras esas que me han acompañado en momentos de triunfos y cuando no se ganaban partidos pero lo que si se ganaba era experiencia, se encuentran un poco deterioradas por el tiempo que las vengo usando.
7:52 Me dirijo a los servicios, me veo en el espejo, observo en el reflejo un rostro que prefiere seguir acostado en cama por un par de horas mas ya que es domingo y es un día en el que mas debo descansar, pero sigo para adelante no es un día cualquiera, Ya en la mesa acicalado tomo el desayuno.
Son las ocho y dieciséis salgo ya de casa y siento como el viento golpea contra mi rostro y de pronto el frío ingresa por mis piernas.
Ya de salida en la puerta la tía Chapi, vecina del frente con sus cincuenta y tantos años de encima se me cruza en el camino viene de comprar el pan, esa tía si que me cae mal con decir que hasta a muchos les da miedo pero a mi no me afecta en lo absoluto su mirada tenebrosa, le regalo un sonrisa y la saludo cortésmente y es que como dice mucha gente lo cortes no quita lo valiente, la empleada del señor Miguel esta en la cola de la panadería esperando su turno por el pan, el señor Pepe regresa a su casa fue a llevar a la pequeña Marita a pasear, me causa curiosidad el peculiar animal cada vez que mueve la cola cuando me ve pasar. La gente de la calle me observa, muchos susurran, otros comentan, algunos que me conocen ya saben cual es mi dirección la cancha de bulbito “la resbalosa”, no, no soy la gran atracción, es que me ven desabrigado con un polito y un short, ante el viento que sopla con fuerza, los otras viejas chismosas que no me conocen ya me imagino lo que se dirán entre ellas, debe de ser de la selva este señor.
A las ocho y cuarentitres ya de camino a la losa veo un grupo de jóvenes peloteando, sí, son ellos, desde aquí los puedo observar, logro reconocerlos, son “los calienta bancas” así se le denomina a aquellos que nunca fueron seleccionados para estar dentro del campo de juego y si lo estuvieron solo fue para estar presentes en el banquillo de suplentes, nunca jugaron algún partido oficial. Pero si mis compañeros lograron jugar, eso fue dentro de la escuela entre partidos realizados en la clase de educación física, eran los restantes, los que sobraban a la hora de escoger a los que conformarían cada equipo, “los mantequillas”, “los camotitos” es así como los tildábamos.
Ya son las ocho con cuarentiseis y empieza a asomarse el sol, me acerco saludo uno a uno los presentes aquí están Fernando de 21, Cristian de 20 y Jase también de 20 este ultimo acompañado de su pequeño hermano Estiben de 16, pequeño por estatura parase todo un Lionel y algunos se sorprenden cuando lo ven jugando. Van llegando uno a uno, se acerca corriendo Luis este de 21 con un hijo que esta por nacer, pues metió las cuatro, nadie esta libre de tremenda testarudez tras recibir consejos de planificación familiar, ya que muchos afirman cuidarse pero después de unos meses el descuido produce secuelas que demuestra lo contrario. Mientras esperamos a los demás Cristian me comentaba de su labor en la escuela de chef, ya llego Luis un poco cansado de tanto estrés, es que no es fácil trabajar y llegar a casa todos los días y hacerse cargo de una mujer embarazada que requiere cuidado y la atención necesaria del debido caso, y con la tremenda preocupación de que el bebe ya esta por nacer y es que son tan jóvenes para hacerse cargo de tan grande responsabilidad. Llego Luis todos callados, todos sabemos la noticia pues estas si que vuelan, pero nadie dice nada todos miran y todos callan. Es que la mayoría de los jóvenes de ahora pasamos por ese tipo de situaciones.
Observo mi reloj de color negro que en fondo tiene el símbolo del club de mis amores y el cual le parece bonito para algunos y para otros exagerado por ejemplo mi enamorada, miro el reloj y ya son las 9 de la mañana sin darme cuenta ya todos están aquí y pensar que en la escuela no eran tan puntúales a la hora del ingreso cuando de responsabilidad se hablaba.
Ya estamos todos completos aunque recordándolo bien no ha llegado Julio debe de ser porque se amaneció haciendo tareas, es que en su universidad son muy exigentes.
Ya son las nueve y diez llego el momento de seleccionar quienes conformaran cada equipo, me proponen a mi como el que se hará cargo de la selección de mis compañeros de equipo y conmigo a otro mas, yo me aseguro y refuerzo mi defensa, algunos creen que cometí un error al no asegurar mi portería con el popular “gato” el mejor arquero de entre los presentes, pero eso es algo que me tiene sin cuidado ya que cada vez que he enfrentado equipos siempre escuchaba decir tal portero es muy bueno pero al finalizar los encuentros se marchaban avergonzados ya que los dejaba en ridículo hasta muchas veces los dejaba gateando en el piso porque intentaron quitarme el balón de fútbol de entre los pies y fracasaban en su penoso intento, por tal razón que decidí asegurar mi defensa y así poder salir seguros desde atrás, por tal motivo deje libre al arquero para que el líder del otro grupo ponga los ojos en el y se olvidara de asegurar su defensa, en cuanto al ataque yo solo puedo enfrentarme a las exigencias que se presenten, ya nos dividimos en dos grupos sin olvidar de incluir a el gordito Bazán ese que trajo el balón ya que si no juega se la llevara con el, jugamos entre nosotros. Más que un encuentro deportivo, la mayoría lo toma como un momento de relajación luego de tanta tensión vivida durante la semana entre estudios y trabajo. Tan pronto escucho un murmullo de entre mis compañeros algunas carcajadas de por medio, ya llego esta aquí al cual suelen llamar el “cazador de talentos” un viejito jardinero del parque que se sienta a vernos jugar con la ropa sucia y vieja siempre esta allí sentado en el mismo lugar.
Este encuentro lo califico como el de menos trascendencia he importancia al que llamamos “amor al futbol” sin dinero de por medio. El verdadero encuentro es el que se viene después. Dentro de instantes se harán presente un grupo de familiar el cual siempre vienen con la intención de ganarnos nuestro dinero dicen que nuestro equipo es fácil de ganar.
Ya son las 10 ya están aquí, son ellos, quienes juegan pelota casi todos los días, quienes vienen practicando varias semanas, en cambio nosotros no, nosotros mas que solo los domingos por andar ocupados en cosas productivas. Detenemos el balón, paramos nuestro juego, este nos sirvió para calentar los músculos de nuestro cuerpo.
Ya están listos, nos esperan, han sacado su equipo ya, este es el verdadero reto que sabemos que debemos enfrentar, selecciono a los mejores cinco que me acompañaran en este nuevo reto los mejores por supuesto, para hacerle guerra al adversario.
Se aglomera gente alrededor del campo saben que este encuentro sacara chispas. Empezó el partido todos concentrados, no solo hay dinero de por medio sino mas que eso, el honor.
José le bromea al señor de mayor edad le pregunta como se encuentran las bisagras insinuándole que ya esta viejo, todos ríen sin excepción alguna.
Se inicio el juego mueven la pelota. Ellos han abierto el marcador acaban de meternos el primer gol, un error en la salida produjo esta diferencia en el marcador, no meritorio para ellos. No solo nos lamentamos, hasta Fernando le empieza a gritar a Jase por tan grotesco error, trato de levantarles el animo pero no hay mejor manera que tratando de igualar el marcador. Fernando saca desde la media cancha el gol, me da pase, corro hacia el arco rival trato de ser lo mas rápido posible para no generar una pronta reacción el los rivales, paso a uno y a otro sin darles tiempo de reacción, ya es muy tarde para cuando proceden a intervenir, disparo un fuerte remate que el golero rival no tiene otra alternativa, mas que solo ver al balón ingresar a su valla. El empate se a logrado, me aplauden mis compañeros de equipo los rivales lo único que hacen es mirarse a las caras, callan, saben que nada han podido hacer frente a mi improvisada acción, yo tranquilo, no me siento un Maradona, tomo las cosas con calma, fue un golazo pero guardo la humildad, le digo a mis compañeros que aseguren la marca para evitar volver a recibir un gol en nuestra portería. El equipo rival nos ataca, nos sentimos presionados, tengo que hacer algo porque sino dentro de poco nos convertirán otro gol, Luis se encuentra con el balón esta un metro fuera del área rival, se detiene no sabe que hacer con el, no puedo exigirle mucho a mis compañeros, los conozco y se que en la escuela no eran los mejores en cuanto al deporte se trataba ya que estos se proyectaban como grandes profesionales al recibir elogios por parte de los profesores solo pocos llevan estudios, otros muchos no lo hacen posible por la su situación económica en la que se encuentran y solo se dedican a trabajar y pensar que conozco a gente que sus padres le dan estudios y estos no los saben aprovechar. Mis compañeros los que si eran buenos con el balón ya no están, hace mucho que no se de ellos que de sus vidas será, seguramente se encontraran jugando en alguna liga distrital. Luis se encuentra con el balón todos nos encontramos marcados con un rival me desmarco y voy donde el esta, le quito el balón aprovecho que ningún defensa se encuentra tapándome con dirección al arco y remato desde allí de nuevo otro gol para mi cuenta el portero no se lo esperaba o lo pide evitar con su nerviosa intervención. Jase me bromea diciendo que debo de jugar en la champions todos ríen hasta los del equipo rival, los calmo les digo que un gol no es nada un descuido y nos empatan, no debemos confiarnos con el marcador, llega mas gente al campo, esperan su turno para también jugar, nosotros llegamos primero hasta muchos tuvimos que madrugar.
Los del equipo rival conocen ya de mi futbol me encuentro frente a la portería los rivales intentan cubrirla hay mucha gente dentro de ella hasta los de mi equipo no logro visualizar donde se encuentra el portero, hago la finta que mi remate ira con fuerza pero doblo el tobillo hacia un lado pateo despacio hacia una esquina la pelota pasa rodando por el piso, pasa entre los pies de muchos pero ninguno lo logra tocar, pues encontré un hueco entre la multitud el arquero solo observa el balón pasando por un lado lentamente como también lo hacen los demás. Yo no practique toda la semana como los rivales, si juego así es por una virtud que lo heredé de mi abuelo y mi papá yo no soy de escuela, yo nací con esta habilidad, ellos, mis rivales tendrán el físico necesario pero el talento de uno nunca se pierde, lo mantengo intacto aun, soy el goleador de mi equipo y eso me gusta mucho, tengo nuevamente el balón pateo hacia el arco, mi remate pasa desviado, ya estoy sudando, no es por cansancio, es porque el sol ya salio y llego con fuerza, ya son casi las 11 de la mañana no tengo el mismo físico de antes en el que me jugada hasta tres o cuatro partidos seguidos.
El equipo adversario celebra, nos acaban de marcar otro gol se acorta la diferencia en el escore, ya me siento agitado falta poco por culminar el partido, me dirijo hacia el arco rival hago el ultimo esfuerzo, vamos tocando el balón con cuidado para no perderla, estoy frente al arco a unos cuantos pasos esta el portero ya los defensas me vienen cayendo cubren con sus piernas el arco no tengo otra opción, no puedo patear me vienen llegando dos por detrás, veo a mi compañero Estiben solo del otro extremo del arco, hago una finta que voy a patear pero paso el balón ami compañero muevo mi tobillo nuevamente hacia un lado, todos piensan que rematare al arco, nadie lo ha visto, ni se percataron de su presencia, todos tienen la mirada puestas en mi, le sedo el balón al pequeño y marca el cuarto gol, es así en estos casos del futbol cuando nos encontramos en esta situación solo tenemos una milésima de segundo para pensar en que haremos con la pelota, pero ya esta, lo solucione rápido. Mi compañero Fernando detiene el balón con la mano indicando que el juego ha culminado.
Son las 11: 42 ya todos nos empezamos a retirar del parque. El equipo conformado por los familiares se marchan descontentos tras haber perdido, mis compañeros y yo, nos despedimos uno a uno emprendemos marcha nos dirigimos a nuestras casas para volver a la realidad ya que durante el encuentro nos olvidamos de los problemas que cada uno debe de pasar en su hogar, en el estudio y el trabajo.
Estoy exhausto lo deje todo en la cancha me voy a casa para darme un duchazo y almorzar me pregunto que es lo que ha cocinado mamá. Se acabo el domingo deportivo ahora debo de alistarme para mañana, otro día de esfuerzo y sacrificio me esperara.
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